domingo, 23 de febrero de 2014

Los Kennedy españoles: los 5 Presidentes del Gobierno asesinados


Cinco han sido los Presidentes de Gobierno españoles asesinados entre1870, cuando se produce el primer atentado mortal contra un presidente, el General Prim, y 1973, con  la muerte del almirante Luis Carrero Blanco, asesinado por la banda terrorista ETA. 

Juan Prim y Prats

Juan Prim y Prats
Juan Prim y Prats fue una autentica fuerza de la naturaleza: militar de reconocido valor, condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando en dos ocasiones, Capitán General de Puerto Rico, comandante de la expedición española enviada a Melilla para sofocar la insurrección de los rifeños en 1856, fue nombrado Marqués de los Castillejos en reconocimiento a sus éxitos durante la Guerra de África (1859-60); comandante al mando del cuerpo expedicionario español enviado a México, en colaboración con fuerzas francesas y británicas, para obtener del gobierno de Juárez el pago de las deudas pendientes, Juan Prim y Prats es una de los personajes más extraordinarios de nuestra historia. 

Conspiró continuamente para derrocar a los gobiernos moderados, e incluso a la propia Isabel II: intentó un fallido desembarco en Valencia (1865); organizó la sublevación del Cuartel de San Gil (1866); promovió el Pacto de Ostende entre progresistas y demócratas (1866), al que se sumaron los unionistas tras la muerte de O’Donnell (1867). Y, finalmente, impulsó la Revolución de 1868, en colaboración con Sagasta, Serrano, Ruiz Zorrilla y Topete que destronaría a la reina Isabel II. En el inmediato gobierno provisional presidido por Serrano, Prim se encargó del Ministerio de la Guerra (1868-1870. Serrano pasó entonces a ejercer la Regencia mientras se encontraba un rey para el  vacante trono de España, sustituyéndole Prim como presidente del Consejo de Ministros el 18 de junio de 1869. Prim ofreció la corona a Espartero, duque de la Victoria, a sabiendas de que la rechazaría, como así ocurrió finalmente, tras lo cual optó por Amadeo, duque de Aosta, quien puso como condición la conformidad de las principales potencias europeas. Conseguida ésta, finalmente aceptó y el 26 de noviembre de 1870 era elegido por 191 votos como rey Amadeo I de España. El 27 de diciembre partía hacia España. Ese mismo día, 27 de diciembre de 1870, el general Prim era víctima de un atentado en Madrid.



Prim era un hombre confiado que se movía por Madrid sin escolta alguna en una berlina, el frágil carruaje que recibía su nombre de la ciudad en la que había sido concebido. En el Parlamento, acababa de conseguir la aprobación de las últimas propuestas relacionadas con la Casa Real y tenía que preparar el viaje a Cartagena, al día siguiente, para recibir al monarca. Eran alrededor de las 19:30 y en Madrid nevaba profusamente. El general se despidió de diputados y ministros, cruzó unas tensas palabras con el líder de los republicanos y se dirigió a su coche, una berlina verde de cuatro ruedas tirada por dos caballos, que le aguardaba en la puerta del Congreso de los Diputados, con los cristales cerrados para proteger el interior del frío y la tormenta de nieve. El cochero puso en marcha el vehículo en cuanto subieron el general y sus acompañantes: el coronel Moya, que se sentó en la delantera, y su ayudante personal, Nandín, que se acomodó a su lado, en el asiento trasero. La berlina emprendió su ruta habitual, por la calle del Turco, hoy calle del Marqués de Cubas, hacia el Ministerio de la Guerra  en el Palacio de Buenavista, donde estaba por entonces la residencia presidencial.

Al llegar a la calle del Turco el cochero observó que había dos carruajes de caballos atravesados en el camino y tuvo que detener la berlina en medio de la densa nevada. Un segundo después el coronel Moya se asomó a la portezuela para tratar de arreglar la situación y contempló con alarma cómo tres individuos vestidos con blusa, sin duda alertados de la llegada de Prim, se dirigían hacia el coche armados con lo que le parecieron carabinas o retacos, aunque uno de ellos llevaba con seguridad una pistola. No tuvo tiempo nada más que para decir: «Bájese usted, mi general, que nos hacen fuego». Sus palabras quedaron interrumpidas por el ruido de las detonaciones, al menos tres por el lado izquierdo y otras dos por el derecho. Los cristales se rompieron y uno de los asesinos consiguió meter en el interior de la berlina el cañón del arma que portaba, tan cerca del general Prim que la cara de éste quedó tatuada por los granos de pólvora. Su ayudante, Nandín, en un movimiento desesperado, trató de protegerlo interponiendo su brazo. Las balas le destrozaron la mano, y quedaron esparcidos esquirlas y pedazos de carne abrasada.



La agresión duró sólo unos segundos, apenas los mismos que el cochero tardó en reaccionar, golpeando con su látigo casi por igual a los agresores y a los caballos hasta romper el cerco y huir hacia la calle Alcalá. Se dirigieron a toda prisa hacia el Ministerio de la Guerra. Al llegar a palacio los dos heridos descendieron de la berlina, ayudados por Moya y el cochero. El general subió por su propio pie la escalerilla del ministerio, apoyándose en la barandilla con la mano afectada y dejando en el suelo un reguero de sangre. Al encontrarse con su esposa forzó un gesto tranquilizador para decirle que sus heridas no revestían gravedad.
Cuando llegaron los médicos apreciaron rápidamente los destrozos en los dedos de la mano derecha, de tal envergadura que fue preciso amputar de inmediato la primera falange del anular, quedando en peligro de amputación el índice. Aunque lo más preocupante era el «trabucazo» que el general presentaba en el hombro izquierdo. Le había sepultado al menos ocho balas en la carne. Los cuidados médicos se prolongaron hasta la madrugada. A las dos de la mañana se le habían extraído siete balas.



Entre tanto, las noticias difundidas mentían sobre la gravedad de las lesiones: se quería que fuesen tranquilizadoras, en un momento en que era preciso mantener la calma en el país. La versión oficial nos cuenta que aun cuando las heridas no eran demasiado graves, el hecho que se infectaran le provocó la muerte tres días después. El motivo de la infección fue la introducción en su pecho de retazos del abrigo de piel de oso que llevaba por el frío y que provocaron una sepsis. «Hoy desembarcará el rey y yo me muero», dijo instantes antes de morir, según «La Correspondencia de España». Recientemente, la Comisión Prim que investigó la muerte del Presidente asegura que murió al ser estrangulado. Según las investigaciones del criminólogo Francisco Pérez Abellán, Prim no murió como consecuencia del atentado de la calle del Turco, sino que fue posteriormente estrangulado por personas de su confianza en el palacio de Buenavista , donde residía y que era la sede del ministro de la Guerra (actualmente es el cuartel general del Ejército). Abellán sospecha que pudo ser el regente, general Serrano. Los mismos que había participado en el atentado del 27 de diciembre decidieron acabar con su vida al comprobar que no estaba herido en ninguna parte vital. Las fotos de la momia evidencian en el cuello lesiones externas causadas por un proceso de estrangulamiento. En la parte de la nuca y cuello, se aprecian claramente grandes surcos profundos que prueban que la muerte de Prim fue por asfixia debido a una estrangulación a lazo o cinto o banda de cuero. Lo cierto es que su brutal asesinato cambió el rumbo de la historia de España y ese hecho convierte su no esclarecido fin en una fuente de hipótesis y conjeturas. 

Amadeo I ante el féretro del general Prim


Antonio Cánovas del Castillo

Antonio Cánovas del Castillo
Dirigente del partido conservador y fundador del régimen de la Restauración Borbónica, Antonio Cánovas del Castillo fue el principal protagonista de la vida política del último tercio del siglo XIX en España. El terrorismo anarquista había sumido a la España de los 90 en una espiral de atentados que pretendían favorecer  la insurrección y para vengar la represión sobre los terroristas. El 7 de julio de 1896, cuando estaba pasando la procesión del Corpus por la calle de Canvis Nous de Barcelona hacia la iglesia de Santa María, un anarquista lanzó una bomba que causó 8 muertos. Más de 400 personas fueron arrestadas y trasladadas al castillo de Montjuic. El 4 de mayo de 1897 fueron ejecutados 5 de los condenados y otros 20 condenados a distintas penas de cárcel. El autor del atentado un anarquista francés apellidado Girault había escapado a Argentina.

El 8 de agosto de 1897, Canovas se encontraba junto a su esposa en el balneario guipuzcoano de Santa Águeda de Mondragón, donde estaba reponiéndose de sus dolencias. Se había detenido aquí de camino a San Sebastían, donde tenía previsto reunirse con la Reina Regente María Cristína de Habsburgo-Lorena. Ese domingo, el Presidente oyó misa en la parroquia de Santa Águeda y de vuelta al balneario estuvo leyendo la prensa sentado en un banco situado cerca de la puerta de cristal en el exterior del balneario. A la una del mediodía, se le acercó un individuo y le disparó tres veces: los dos primeros le causaron heridas en la cabeza y el tercero en un costado. Una hora más tarde moría. El diario “la Época” relató así lo sucedido: «El asesino, que sin duda le estaba espiando, se acercó y, apoyándose en la puerta para apuntar mejor, le disparó casi a quemarropa un tiro. La bala atravesó la cabeza del señor Cánovas, entrando por la sien derecha y saliendo por la izquierda. Al primer disparo siguieron otros dos. Por efecto del primero, el señor Cánovas se incorporó, yendo a caer a unos tres metros de distancia. Al incorporarse, le disparó el segundo tiro el asesino. La bala entró por el pecho y salió por la espalda, cerca de la columna vertebral. El tercer disparo fue hecho estando ya el señor Cánovas en el suelo».



El asesino se dio a la fuga, siendo detenido de inmediato la policía al grito de:  "Soy anarquista , le he matado"; un teniente de la guardia civil le condujo detenido a la habitación de telégrafos del balneario. El asesino insistía que había asesinado al Presidente para vengar las vidas de sus “hermanos de Montjuic”.Angiolillo Michel, un anarquista italiano, había llegado a Barcelona a finales de 1896 y había trabajado en la tipografía de la imprenta de la calle Santa Margarita. Había estado condenado en Italia a trabajos forzados.  Se había registrado en el balneario bajo el nombre de Emilio Rinaldini, como corresponsal del periódico Il Poppolo. Era un individuo que no tenía trato con ningún cliente, y según parece era el único huésped desconocido. En un principio quería asesinar a un miembro joven de la familia real, pero en el último instante, optó por el Presidente. Angiolillo Michel fue condenado y ejecutado por garrote vil el 20 de agosto 1897.


José Canalejas Méndez

José Canalejas Méndez
Canalejas se levantó temprano el 12 de noviembre de 1912; rechazó el coche oficial presidencial y decidió hacer el camino a pie hasta el Palacio Real. Después de despachar con el Rey salió de Palacio hacia su casa en la calle de Huertas, de Madrid.. En ella estuvo poco tiempo para dirigirse, caminando de nuevo, hacia la reunión del Consejo de Ministros. Por la Plaza del Ángel, la calle Espoz y Mina y la Puerta del Sol, se encaminó hacia el ministerio de la Gobernación. Cuando miraba el escaparate de la librería San Martín en la Puerta del Sol, el anarquista Manuel Pardiñas Serrano le descerrajó dos tiros en la cabeza, acabando así con la vida del presidente del gobierno de España. El propio reloj de Canalejas, roto en la caída, indicaba la hora exacta del magnicidio: las 11.25 de la mañana. El anarquismo español  había vuelto a asesinar a un Presidente del Gobierno.

El diario ABC  del 13 de noviembre de 1912, narraba así lo sucedido: «se acercó al presidente y, casi apoyándose en su hombro, le hizo un disparo con una pistola Browning. El criminal hizo un segundo disparo y, al ver que el Sr. Canalejas había caído al suelo, y que la gente se arremolinaba a su alrededor, trato de huir». Uno de los agentes de Policía que seguía al presidente a cierta distancia alcanzó durante la huída al anarquista, golpeándole con un bastón, momento en el cual no encontró otra salida que pegarse dos tiros en la cabeza para morir más tarde durante su traslado a la Casa de Socorro que había cerca de la Plaza Mayor.

Libreria San Martin, donde fue asesinado el Presidente Canalejas

El cuerpo de Canalejas fue trasladado al Ministro de la Gobernación, donde se certificó su muerte instantánea alrededor del mediodía del 12 de noviembre de 1912. El Rey llegó al ministerio 10 minutos después de cometido el asesinato y su esposa alrededor del mediodía. Nuevamente, el objetivo del anarquista no era el Presidente, sino el rey Alfonso XIII, que debía pasar por la Puerta el Sol a esa hora pero el asesino se encontró con Canalejas que iba tranquilamente paseando por la Puerta del Sol.






Eduardo Dato Iradier

Eduardo Dato Iradier
Martes 8 de marzo de 1921: la sesión del Senado había terminado y el presidente del Consejo de Ministros y líder del partido conservador, Eduardo Dato, acompañado por el marqués de Santa Cruz, se reunió en el despacho de ministros con algunos consejeros (Guerra, Gracia y Justicia, etc.) por espacio de unos minutos. Terminada la reunión, se dirigió a su vehículo que tomó la calle Encarnación hacia Arenal para dirigirse al domicilio del presidente, situado en Lagasca 4. Eran alrededor de las ocho de la noche cuando al alcanzar la plaza de la Independencia, entre Olózaga y Alcalá, junto a la Puerta de Alcalá, una motocicleta con sidecar ocupada por tres individuos, se aproximó a toda velocidad al coche de Dato, que iba recostado en la parte de atrás. En el vehículo del presidente no viajaba ningún escolta.

Abrieron fuego: dos de ellos con una pistola en cada mano mientras el otro guiaba la moto. Una auténtica lluvia de balas barrió el asiento del presidente.Tres balas hirieron mortalmente a Dato. Uno de los proyectiles le penetró por la región parietal izquierda, con salida por la región occipital; otro, con orificio de entrada por la región mastoidea, le salió por la región malar. El tercer proyectil, con orificio de entrada por la región frontal izquierda, no presentaba orificio de salida. Incluso la cartera que Dato llevaba en el bolsillo interior de la chaqueta quedó atravesada por un disparo.



Sin pérdida de tiempo, el chófer giró el coche en dirección a la Casa de Socorro situada en la calle Olózaga mientras los asesinos huían por la calle Serrano. Al llegar los médicos certificaron la muerte del Presidente

Horas más tarde la Guardia  ya andaba tras la pista de que los sospechosos se habían ocultado en el número 77 de la calle Arturo Soria, junto a la granja avícola La Asunción.

El domingo 13 de marzo los inspectores encargados del caso lograron saber que los criminales tenían alquilado un cuarto en el número 164 de la calle Alcalá, donde detuvieron al anarquista Pedro Matehu que aunque iba armado con una pistola, no ofreció resistencia. La muerte de Dato se debió a un atentado anarquista que la organización justificaba como una venganza por la represión del anarcosindicalismo en Barcelona. La investigación posterior determinó que los autores materiales del asesinato habían sido Pedro Matehu, Juan Casanellas y Luis Nicolau, que escapó a Alemania, donde fue detenido y posteriormente, extraditado a España. Por el contrario, Casanellas se refugió en la URSS, escapando así al castigo. Matehu y Nicolau fueron juzgados y condenados a muerte, pero Alfonso XIII les salvó del patíbulo. Conmutada la pena por 30 años de prisión, al proclamarse la República fueron favorecidos por un indulto, por lo que los dos asesinos quedaron en libertad.

Entierro de Eduardo Dato

viernes, 7 de febrero de 2014

Kehlsteinhaus, "el nido del águila" de Hilter

Sin lugar a dudas el lugar turístico más popular en el Obersalzberg es el Kehlsteinhaus, conocido también como “el Nido del Águila”. El periodista Británico Ward Price será quien le de este nombre, tras visitarla en septiembre de 1938, aunque será mundialmente conocida gracias a embajador francés en Alemania, André François Poncet,  que también la visitará el 18 de octubre de 1938; su informe derrochaba admiración. El edificio parecía un observatorio sobre los 1.800 mts en lo alto de la montaña. Esta construcción, producto de la brillante técnica alemana, le fue mostrada al embajador para proclamar la habilidad técnica y el trabajo duro de los alemanes. De sólida estética, diseño cuidadosamente integrado en la naturaleza, reflejaba el discreto atractivo del poder absoluto de Hitler y el Führer se mostró ante Poncet como un estadista moderado y conciliador en un marco impresionante diseñado para impresionar a los visitantes extranjeros, especialmente elegidos, con la belleza de los paisajes alemanes, la ingeniería alemana y la estética del nacionalsocialismo, alejados de la industria armamentística y del ruido de sables.

Comúnmente se la conoce como la Teehaus o Casa de Te de Hitler, pero aunque el Reichsleiter Martin Bormann sí se inspiro para su construcción en la Teehaus del Mooslahnerkopf , Hitler no hizo uso de la Kehlsteinhaus como tal, ni tampoco la visitó regularmente, al contrario de la pequeña Teehaus de Mooslahnerkopf. El Führer utilizó el Kehlsteinhaus como escaparate para los dignatarios que le visitaban. Fue una maravilla de la ingeniería de su época, construía sobre un espolón rocoso en  la montaña Hoher Göll, a unos 800 m sobre el Obersalzberg. Aunque fue designada como objetivo por la R.A.F. para sus bombardeos en abril de 1945 ya que los Aliados pensaban que podría disponer de instalaciones militares subterráneas como parte del mítico reducto alpino, no se vio afectada y sobrevivió prácticamente intacta a la guerra. En 1952 fue devuelta al Estado de Baviera y  actualmente Asociación de turismo Berchtesgaden está a su cargo. Aunque la casa fue restaurada y algo modernizadada, su apariencia básica hoy en día es prácticamente la misma que durante los días de gloria del III Reich. Actualmente es uno de los lugares turísticos más Populares de la zona y puede visitarse de mayo a octubre.

Martin Bormann
La idea de la construcción de este singular edificio fue del Reichsleiter Martin Bormann, interesado en ofrecer a Hitler en su 50 cumpleaños un regalo del Partido Nacionalsocialista espectacular, que se saliese de lo normal en una ocasión tan especial. Para Bormann, el dinero no era un problema por lo que tras conseguir el apoyo del Dr. Todt, emprendió la tarea con un celo casi maniaco y pocos meses después de la discusión inicial con Todt ya se estaban realizando los primeros planos. 


La Kehlsteinstrasse



Doctor Ingeniero Fritz Todt,
con uniforme de general de la Luftwaffe
Si bien el proyecto se mantuvo bajo el amparo de Dr.Todt, los planes iniciales serán presentados por un ingeniero estatal, August Michahelles, que como un simple funcionario era fácilmente manipulable por el gerente del proyecto de Bormann. Michahelles había sido erróneamente informado por Bormann durante una reunión celebrada el 8 de noviembre de 1936 de que el Führer quería tener la carretera de acceso lista para la primavera de 1938, por lo que este se sintió obligado a solventar todos los problemas y comenzó a trabajar inmediatamente; en realidad, Hitler no tenía ni idea del proyecto. Para finales de 1936 los planes de Michahelles habían sido aprobados por el Dr. Todt y las cuadrillas comenzaron a trabajar en enero de 1937. La construcción de la carretera de acceso al Kehlsteinhaus se adjudicará a dos empresas: Sager y Woerner, de Munich y Polensky y Zöllner, con sede en Frankfurt.

En base al proyecto de Michahelles, para finales de 1936 más de 900 hectáreas de tierra adicionales en la cara norte de la montaña habían sido adquiridas a la Administración Forestal de Baviera (Bayerische Staaysforstverawaltung) por unos 800.000 Reichsmark (RM), unos 3 millones de euros de la actualidad.

El severo clima invernal del Obersalzberg no era ningún impedimento para Martin Bormann y la construcción se desarrollo a toda prisa. Las obras se iniciaron el 18 de enero de 1936 pero pronto se vieron detenidas en Marzo cuando se descubrieron problemas en la cimentación de la carretera. Durante el siguiente mes, Fritz Todt creará la Oficina Estatal de Construcción del Obersalzberg (Staatliche Bauleitung Obersalzberg) con el ingeniero del estado Hans Haupner como Ingeniero jefe. Menos de quince días después de la creación de esta nueva oficina, Bormann, Todt y los ingenieros Haupner y Michahelles llevarán a cabo una inspección exhaustiva de la zona tras la cual, Haupner revisará el proyecto inicial para incluir la cara sur de la montaña, como deseaba Bormann y planteará dos opciones. El Reichsleiter, al carecer de los conocimiento técnicos necesarios delega la decisión en Todt que finalmente se decide por la segunda alternativa: Rabenward-Terzangerl-Sappenkreuz,una ruta por la ladera en zig-zag que ofrecía una mejor selección puntos de vista del valle.



Las obras se desarrollaban a un ritmo frenético, trabajando día y noche; Al principio de las obras, los trabajadores debían llevar la arena y el cemento a la espalda pero poco a poco perforaron una carretera en la roca viva a golpe de dinamita, abrieron túneles, construyeron un teleférico y abrieron caminos para el transporte de los materiales. El trabajo no cesaba nunca, sean cuales fueran las condiciones meteorológicas y durante los periodos de nevadas, varios metros de espesor de nieve debían ser despejados manualmente, con un considerable riesgo de avalanchas. Poco después de alcanzar la mitad del trayecto de la carretera, unos tres kilómetros, los ingenieros descubrieron formaciones rocosas que eran totalmente inadecuadas para garantizar al 100% la seguridad, para una superficie estable de la calzada. La solución a este gran problema pasaba por estabilizar la superficie  mediante la perforación bajo la roca.

Südwesttunnel
Por este motivo se construirá el Südwesttunnel conocido como el Recktunnel o Hochlenzertunnel, el túnel más largo de los 5 que presenta el trazado de la carretera. Esto no solo producirá retrasos en las obras, sino también costes imprevistos. Es un ejemplo arquetípico de la clase de trabajo adicional que iba a parar a la mesa del ingeniero jefe. De 150 m de largo, 5 m de ancho y 4,15 m de altura, la construcción del Südwesttunnel sería la fase más difícil del proyecto de construcción de la Kehlsteinstrasse. Revestido de ladrillos de piedra caliza aislados con hierro corrugado galvanizado y mortero preparado especialmente en Suiza, fue sin duda uno de los mayores logros de ingeniería de todo el proyecto.



interior del túnel
http://www.thirdreichruins.com/

Pero a pesar de esta adición inesperada, las obras continuaban a buen ritmo según lo previsto. La dureza e intensidad del trabajo cobrará su tributo en vidas y así el 8 de agosto de 1937 fallecerán en un derrumbe cinco trabajadores.El propio chofer de Martin Bormann fallecerá al despeñarse por una colina entre Terzangerl y el Giggenbachriesse. En total, 8 trabajadores perdieron la vida durante la construcción. Si bien es verdad que los plazos de construcción eran tremendamente agresivos, todos los que trabajaban en el proyecto lo hacían con un enorme sentido de orgullo profesional.




La mayoría de los 3.500 trabajadores del proyecto eran obreros especializados provenientes de toda Alemania y de Austria y muchos habían adquirido experiencia en trabajos de construcción de alta montaña en la construcción de la carretera de Grossglockner. También serían traídos de Italia canteros especializados. Aunque bien pagados, tenían problemas de comunicación debido al aislamiento de sus barracones. Un burdel con veinte prostitutas francesas e italianas, mantenido en secreto, ayudaba a aliviar los males del trabajo.  



Fritz Todt se esforzó mucho por conseguir que la construcción se integrase perfectamente en el entorno y por este motivo  ordenará que siempre que fuese posible, los árboles debían ser conservados ya que los bosques tardaban décadas en recuperarse, por lo que conservarlos de manera correcta era un objetivo fundamental dentro de las obras. También se dispuso que se utilizasen formaciones rocosas naturales siempre que fuese posible y práctico y en los puntos de la carretera en los que no era posible, se vistió con la roca extraída en otras zonas de las obras. Bormann quería que todo pareciese como si siempre hubiese sido parte del paisaje, consiguiendo un efecto increíble acentuado por el paso de más de setenta años y el crecimiento de la vegetación. Así mismo, se instalarán casas para pájaros y comederos para que pudiesen pasar el invierno. El profesor Alwin Seifert, uno de los primeros arquitectos paisajistas, que había participado en la construcción de las Autobahnen y su integración en el paisaje, será el responsable de estos toques finales al trazado de la carretera.

Con el inicio de las obras de construcción de la casa en la cima de la montaña, los trabajos en la carretera se verían obstaculizados por las materias primas que necesitaban ser transportadas hasta la cumbre, el peligro causado por la caída de escombros y la disposición de los residuos y millones de toneladas de escombros arrojados durante la construcción de la caja del ascensor en la montaña. Con todas las obras finalizadas, se comenzará la instalación de barreras de seguridad, la instalación de nueve cabinas telefónicas y la pavimentación de la calzada por Sager y Woerner.


La Kehlsteinstrasse será finalmente completada en octubre de 1938 tras 13 meses de obras, con una longitud total de 6,5 km. El hecho de que desde su finalización los trabajos de mantenimiento necesarios hayan sido mínimos y de que desde 1960 haya soportado el paso de unos 4 millones de toneladas, dice mucho del alto standard de la ingeniería de su construcción. Actualmente, toda la carretera está cerrada al público durante los meses de invierno y antes de su reapertura sufre una completa revisión, limpiando las aéreas del material que se desprende por la contracción de las rocas causada por las heladas y la nieve. Desde su apertura al público en 1952, no ha habido accidentes.

Trazado de la Kehlsteinstrasse - http://www.kehlsteinhaus.com/

El túnel y el ascensor

Roderich Frick junto a Hitler, Speer y Bormann en el Berghoff
9 de mayo de 1939
Pero la Kehlsteinstrasse no era más que el inicio de un proyecto mucho más amplio y complejo y con la ruta ya decidida y en marcha Bormann estaba trabajando en la construcción de una estructura permanente en la cima de la montaña. A finales de abril de 1397 el Reichsleiter se reunía con el Profesor Roderich Frick, arquitecto jefe del Obersalzberg y profesor de la Hochschule München Technischen. Frick había diseñado la residencia de Múnich del lugarteniente del Führer, Rudolf Hess, la villa del propio Bormann en el Obersalzberg e incluso había participado en las obras del Berghoff y del Teehaus en Mooslahnerkof. Le aseguró a Bormann que la construcción de una residencia en la cima de la montaña era factible. Esto era todo lo que necesitaba Martin Bormann que sin más puso en marcha esta segunda fase del proyecto.

A pesar de los constantes cambios de Bormann  y las alteraciones del proyecto inicial, los plazos se acelerarían a un ritmo vertiginoso durante el verano y el otoño de 1937; Haupner y sus ingenieros se encontraban bajo una presión enorme. Al ingeniero jefe no le quedaba más remedio que contarle al Reichleiter lo que quería oír resultándole cada vez más difícil trasladar esas demandas a las empresas constructoras y a los contratistas de la obra. Poco a poco, la relación entre los ingenieros y los responsables de llevar a cabo el trabajo se fue deteriorando. Impulsados por la premura que movía todo el proyecto, el profesor Frick y su equipo y desarrollaron un meticuloso plan de trabajo y en pocas semanas los planos de de la casa estaban listos, presentando su proyecto el 8 de junio de 1937: esencialmente, un cuadrado de granito con la sala principal de recepción en forma octogonal con una gran ventana panorámica que proporcionaría al Führer y a sus visitantes una vista espectacular de las montañas circundantes. La decisión de construir la casa creará de manera inmediata otro problema para los planificadores de la carretera: ¿Dónde y cómo se suponía que debía de terminar?. Frente a la pretensión de Bormann de que la carretera subiese hasta la cumbre y finalizase a la entrada de la casa, Haupner y su equipo pensaban que el camino debía finalizar en la zona de aparcamiento o Pakplatz, como se pretendía originalmente ya que de otro modo, se arruinaría el efecto visual dramático. Para conseguir esto, diseñaron un túnel que se habría en la roca hasta un ascensor que conectaría ese túnel con la casa, en la cumbre de la montaña.

Haupner (centro) y su equipo en el inicio de las
 obras del túnel
A pesar de la intransigencia del Reichleiter, Haupner pacientemente se las arreglará para presentar un conjunto de razones claro, coherente y convincente a favor del túnel de 126 m de longitud y el ascensor (con calefacción) para el que se construiría un hueco de 131 m, conectando el extremo del túnel con el “Teehaus”. Los trabajos en el túnel comenzarán a finales de septiembre de 1937, pasando la dirección de la obra primero al profesor Frick y de este a al Doctor Alfred Reinhardt cuando la velocidad en el avance de las obras comenzó a disminuir. Para poder hacer frente al problema logístico de subir a la cumbre los materiales de construcción necesarios, se edificará un sistema especial de cables con una longitud de 1.270 m y una elevación de 670 m, otro importante proyecto de construcción en si mismo. Los trabajos en el hueco del ascensor comenzarían poco después, perforando desde la cumbre de la montaña. Nuevamente, Bormann cambiará el proyecto al pedir que el ascensor, con una capacidad de 10 personas, albergase 15.


A pesar de la velocidad de los trabajos, las presiones de Bormann iban en aumento por lo que será necesario incorporar más trabajadores, construyéndose una serie de barracones en Obere Kehlalm, a una altura de 1630 m, donde casi 800 trabajadores pasarían meses alejados de sus familias. Con todo y con eso, el Reichsleiter se vió obligado a firmar con el Ministerio de Trabajo del Reich un incremento de la jornada laboral de estos trabajadores, que pasaba de 48 hrs a 60.

interior del ascensor principal
El 4 de mayo de 1938 se finalizaban las obras del eje del hueco del ascensor e inmediatamente después de que el túnel fuese finalizado, comenzó la instalación de los diversos componentes necesarios, como un sistema de calefacción, generadores y salas de máquinas. Tanto el túnel de acceso, como la sala de espera circular que da acceso al ascensor se recubrirán con mármol local de una altísima calidad. El ascensor, diseñado por la empresa Flohr, presentaba un impresionante interior de latón macizo y pulído, con espejos venecianos circulares, diseñado por el propio doctor Frick. Era un anticipo de los lujos que esperaban al visitante. También incluía un reloj proveniente de un U-boot, una línea de teléfono de emergencia y la iluminación interior venía dada por una círculo de ocho lámparas en el techo. Cómodos bancos forrados en cuero fueron instalados en los tres laterales del ascensor. 






Pero este lujo sólo era accesible a Hitler y otros altos dignatarios; se había dispuesto otro ascensor mucho más sencillo para el transporte del personal y los suministros y así, mientras el ascensor principal llegaba hasta el primer piso de la casa, este ascensor de servicio llegaba al nivel del sótano. También será instalado un tercer ascensor, un ascensor de emergencia con capacidad para tres personas con un motor independiente. El ascensor de servicio no ha sido utilizado desde que el Kehlsteinhaus fue abierto al público y los bancos de cuero del ascensor principal fueron retirados. El mecanismo original ha estado plenamente operativo hasta 1972, momento en el que fue reemplazado por otro más moderno.

túnel hacia el ascensor principal

sala de espera y acceso al ascensor principal



En el exterior del túnel de acceso se dispondrá un gran portal de unos tres metros y medio de anchura, coronado por una placa que muestra el año de finalización de las obras y revestido con piedra local del Untersberg; el techo de mármol de Ruhpolding, el túnel forrado de mármol de Kälberstein y las paredes exteriores de la entrada del túnel con mármol del Untersberg. El conjunto se completará con dos pesadas puertas de bronce  con pomos de cabeza de león diseñadas por el escultor Josef Bernhard Maria Bleeker. El Tercer Reich en toda su gloria y esplendor.




La Kehlsteinhaus o Teehaus

obras de construcción de la casa
Desde principios de 1938, con los trabajos de la carretera y el hueco del ascensor muy avanzados, comenzarán las obras de la casa en base al proyecto presentado por el profesor Frick. La empresa de construcción muniquesa Hochtief será la encargada de los trabajos de preparación del terreno. Gracias a al tendido de cables serán acarreados hasta la cima los grandes bloques de de granito empleados en la fachada  (construidos con anterioridad por la empresa Phillip Holzmann AG. durante el año anterior siguiendo las especificaciones de Frick). A diferencia de las obras del túnel y el hueco para los ascensores, las obras de construcción de la casa no fueron tan complejas, tratándose de la parte menos compleja de todo el proyecto, completándose en sólo 10 meses gracias a un ejército de trabajadores de la construcción, carpinteros, pintores, electricistas, etc., trabajando a un ritmo frenético.


planta principal
El diseño se basaba en  un gran chalet de dos plantas que se debía integrar en el medio; todos los lados de la casa ofrecen unas vistas impresionantes de las montañas y valles circundantes pero las piezas principales serían el gran hall de recepción, de forma octogonal y el solárium. La planta baja de la casa tendría seis ambientes con las puertas del ascensor como entrada principal desde la cual se accedía a un hall que daba paso un pasillo  sobre el cual se articulaban los baños, sala de guardia , cocina y un estudio privado reservado a Hitler. Desde el Hall, una puerta conduce al gran comedor rectangular, paralelo a la terraza de sol situada en la parte occidental de la casa; las paredes se recubren de paneles de madera oscura Desde el comedor y mediante unas escaleras de granito descendentes se accedía a la sala de recepción octogonal cuyas vistas cubrían alrededor de 270 grados de oeste a sureste. Otras escaleras permitían acceder a una sala con dos ventanas panorámicas con vistas hacia el Scharitzkehlam al Sur y al Hohen Göll al este. Desde esta habitación se entraba en la terraza occidental que ofrecía, a su vez, una espectacular panorámica de la Königssee. El piso inferior o sótano estaba destinado a zona de servicio y almacenamiento y a el se accedía desde el ascensor de servicio.


La administración del Obersalzberg se haría cargo de la casa el 31 de agosto de 1938, encargándose de su gestión Wilhelm y Gretl Mitlstrasser que también eran administradores del Berghof. Desde el principio se trató de un proyecto diseñado para impresionar: el trazado de la carretera, el túnel dentro de la montaña, el ascensor y las impresionantes vistas panorámicas que se podían apreciar desde cualquier punto de vista de la casa. Y por si todo esto no fuese poco, se prestó una especial atención al interior de la casa. 


comedor principal
Una vez abandonaban el lujoso ascensor principal, los visitantes, tras atravesar el vestíbulo accedían, a través de una un impresionante marco de mármol rojo al comedor principal. Las puertas de madera originales fueron sustituidas por las puertas de cristal que pueden apreciarse en la actualidad. Esta habitación, actualmente un área secundaria de la casa, era la habitación principal originariamente y se encontraba cubierta de suntuosas maderas oscuras, destacando como elemento central de la pieza la enorme mesa de madera con capacidad para 30 comensales alrededor de la cual se situarían 30 sillas de madera con respaldos de cuero de la mejor calidad. Un gran mantel de lino blanco hecho a mano fue encargado a la empresa muniquesa Diesz por un importe de unos 2600 RM (unos 12.000 € a día de hoy). Dos grandes lámparas de nueve brazos (reemplazadas durante la postguerra ya que como la mayoría de los elementos de iluminación originales fueron saqueados tras la guerra) proporcionaban luz artificial a la estancia. 



En un lateral, se dispuso un gran armario de madera para la vajilla, única pieza original de la habitación que se conserva en la actualidad. Al igual que las paredes, los techos fueron decorados con casetones del mismo tipo de madera con la que se forraron las paredes. En el suelo de la sala destacaba una  exclusiva alfombra de Savonnerie.


Desde el comedor, tras descender un corto tramo de escaleras, se accede al hall octogonal, diseñado originalmente como zona de entretenimiento durante la sobremesa, ofreciendo a los visitantes unas vistas de casi 270 grados de los valles circundantes. El suelo fue decorado con una gran alfombra oriental regalo del emperador del Japón Hirohito; pero sin duda el elemento que destaca, que más llama la atención en esta sala es la enorme chimenea de mármol rojo de Carrara, regalo del Duce Benito Mussolini, justo al lado de las escaleras de acceso.El 3 de junio 1944  tuvo lugar en esta sala la recepción después de la boda de la hermana menor de Eva Braun,Gretl, con el SS-Gruppenführer Hermann Fegelein, adjunto de Himmler en el cuartel general del Führer.

Gretl Braun y Christa Schroeder sentadas junto a la gran chimenea
celebración de la boda entre Gretl Braum y Hermann Fegelein

La chimenea ha sufrido mucho a manos de los cazadores de recuerdos, como puede apreciarse en el arco de la misma.





En el lado sur de la sala octogonal, otro pequeño tramo de escaleras daba acceso a la que se conoce como “sala de Eva Braun”, Scharitztube o Sharitzkehlzimmer, una pequeña habitación panelada con madera  de Cembra, una variedad de pino suizo y en la que se dispusieron dos grandes ventanales que dan respectivamente al sur y al este, ofreciendo unas impresionantes vistas de la Scharitzkehlalm (de ahí su nombre) y del Königssee y los picos Hohen Göll y Watzmann. Los ventanales podrían bajarse casi por completo ofreciendo una vista completamente despejada del exterior. En la parte oriental de la habitación, una puerta daba acceso a la gran terraza de arcos abiertos.





Inmediatamente a continuación del comedor, siguiendo por el pasillo, se encontraba el estudio de Hitler, que nunca utilizó y que actualmente se usa como oficina del director del Kelhesteinhaus. Al final del pasillo se encontraba la cocina, equipada con elementos de altísima calidad: 750 cubiertos de plata hechos a mano por FA Wandiger, de Munich, con el anagrama “AH” o un juego de comedor de 450 piezas de porcelana del prestigioso fabricante Meissen; la cocina nunca sería utilizada. Junto a ella, la pequeña sala de guardia, que actualmente se utiliza como comedor auxiliar.



Al igual que en las obras de construcción del edificio en sí mismo, el incansable Bormann también supervisó personalmente el diseño de interiores y la compra de accesorios y muebles. Todo el edificio se amueblo sin reparar en gastos, con muebles de excelente calidad e iría completándose progresivamente hasta 1942. Sin duda, los objetos mas caros del conjunto serían dos grandes gobelinos que colgaban sobre la chimenea de la sala octogonal y en le Scharitzstube, respectivamente. El costo estimado de estos objetos se elevaría a mas de 100.000 RM, unos 500.000 eur actuales.


La primera visita de Adolf Hitler se produjo el 16 de septiembre de 1938, 7 meses antes de que le fuese entregada oficialmente por su 50 cumpleaños. Entre esta fecha y octubre de 1940, sólo la visitaría en 14 ocasiones, 13 de esas visitas anteriores al inicio de la guerra en 1939. El Führer presentaba una clara aversión a las alturas y expresaba continuamente sus dudas sobre la seguridad del ascensor. Sus visitas eran rápidas, pasando unas pocas horas en la cumbre y partiendo por lo general mucho antes del anochecer. No obstante, sería muy utilizada por su séquito y su círculo íntimo en el Obersalzberg, especialmente por su amante Eva Braun.

Hitler, sentado junto a Eva Braun (derecha)

Todo el perímetro de la zona fue cerrado por una valla, con un zócalo a base de rocas,de mas de 10 km y la zona patrullada por guardias de las SS por lo que todo el área permanecía cerrada. Parte de este muro aun puede apreciarse unos 600 m por detrás de la casa.  Desde 1944, se dotó a la casa de protección antiaérea, situando cuatro piezas de 3,7 cm.







El Kehlsteinhaus sería visitados por las principales figuras del III Reich: El Reichsführer SS Heinrich Himmler,el líder del Frente Alemán del Trabajo (Deutsche Arbeitsfront Robert Ley o el Ministros de Propaganda del Reich, Joseph Goebbles, entre otros y por visitantes extranjeros como el Ministros francés de Asusntos Exteriores Andre François Poncet o su homónimo italiano el Conde Galeazzo Ciano.

Hitler con el matrimonio Goebbles en la galería