lunes, 18 de enero de 2016

Colaboración militar germano-soviética 1922-1941


Durante casi veinte años, soviéticos y alemanes colaboraron económica y militarmente y se repartieron Europa del este en áreas de influencia. Dos países que saldrán como los parias de Europa tras la Primera Guerra Mundial iniciarán una cooperación que continuará, enormemente ampliada, con Hitler en la Cancillería del Reich.




16 de Abril de 1922: La Rusia bolchevique y la República alemana firman en la localidad italiana de Rapallo un tratado de amistad y cooperación, al margen de la voluntad de las potencias vencedoras de la Gran Guerra. La Alemania de Weimar y la Rusia bolchevique de 1922 son los dos grandes proscritos de la escena política internacional del momento. La una, derrotada y maniatada por las imposiciones del tratado de Versalles, llena de resentimiento y deseosa de revancha. La otra, apenas recuperada  tras una revolución y posterior guerra civil, es considerada un foco contagioso que es preciso aislar. En esta circunstancia, era más que previsible un acercamiento entre ambos países.

soldados ondean la bandera roja en Berlín,9 de noviembre de 1918
La República alemana de Weimar intentaba reponerse de las enormes consecuencias del trauma de la derrota militar y la frustrada revolución marxista. La asfixia es general. Las formaciones políticas moderadas son incapaces de evitar una intensa inclinación a la derecha de unas élites dirigentes, muy tradicionales, que añoran un régimen fuerte y temerosas de un muy posible triunfo de la revolución. Los asesinatos políticos se alternan con los intentos militares por hacerse con el control del Estado, cobrando cada vez mayor impulso las formaciones paramilitares financiadas por la industria. En el ámbito económico, la situación es desastrosa; los países europeos, con una Francia agria y revanchista a la cabeza, intentan obtener a cualquier precio el pago de las reparaciones de guerra. Estas obligaciones impuestas por los vencedores, amenazan con aplastar la antaño potente economía alemana.

En noviembre de 1920 termina la guerra civil rusa; el país, organizado en base a un sistema colectivista, comienza la difícil reconstrucción en base a una economía arruinada y paralizada. En Marzo de 1921, mientras millones de personas están amenazadas de muerte por inanición, el gobierno soviético decide dar un giro a sus planteamientos y solicita ayuda material y asesoramiento a occidente; la Europa capitalista exige entonces el pago de las compensaciones por los bienes perdidos en la revolución y las nacionalizaciones posteriores y por vez primera, invitan a los soviéticos a una mesa de conferencias en la que solucionar de una manera definitiva y satisfactoria a sus pretensiones el problema de las compensaciones. Los países europeos piensan en la Unión soviética como en un campo de inagotables recursos que explotar, con los que Rusia pagaría sus deudas; pero Moscú no esta dispuesta a admitir semejante intromisión en su soberanía y acude a la conferencia con la firme determinación de logar un acuerdo con Alemania, al margen de las potencias occidentales.

Aunque el ejercito alemán había salido incólume de la derrota de 1918, las condiciones que se le imponen por parte de los aliados suponen, sobre el papel, prácticamente el desarme de Alemania: un ejercito reducido a 100.000 hombres, prohibición de fabricación de aviones y carros de combate, supresión del Estado Mayor General y un mantenimiento simbólico de una marina de guerra, impedida también a fabricar submarinos y buques por encima de un determinado tonelaje. Así pues, Jefes y Oficiales verán en la instauración de la Republica un simple hecho pasajero, con el que han de convivir mientras se recupera el poderío militar.

La entrada en los más altos puestos del Estado de miembros del partido socialdemócrata no supondrá en ningún caso dificultades para los intereses militares; estos seguirán conduciendo la política de Alemania por encima de coaliciones y gobiernos efímeros. Los interés de la disminuida Reichswher se identificarán plenamente con los de los magnates de la industria alemana; privados ambos de una posible expansión, unen sus fuerzas ante la posibilidad de un giro hacia el Este y las inmensas posibilidades que ofrece la Unión soviética, ahora ya pacificada. Pero los primeros contactos confidenciales con las autoridades soviéticas tendrán lugar sin el conocimiento del gabinete de ministros; el la primavera de 1921 estaban ya establecidos contactos militares al margen de la política oficial y en el otoño de ese mismo año se concretarán ya convenios para la instalación de fábricas de material militar en territorio soviético, dirigidas por personal técnico alemán.

Tras la petición soviética de ayuda al gobierno alemán para el desarrollo de su industria armamentística,  se enviará una delegación militar a Rusia al mando del coronel Oskar von Niedermayer; tras examinar las fábricas de armamento y los astilleros, la comisión recomendó que se rechazara la petición de ayuda  dado el estado lamentable en el que se encontraba la industria soviética, por la enorme inversión que sería necesaria. Pero pese a esto, en septiembre de 1921 se iniciarán en Berlín conversaciones secretas entre el Comisario Soviético de Comercio Exterior, Leonid Krassin y el Jefe del Truppenamt (Allgemeine Truppenamt u Oficina General de Tropas, sección del Ministerio de la Reichswher que desempeñaba algunas de las funciones del antiguo Estado Mayor), General Otto Hasse, conversaciones que se celebraran en el apartamento berlinés del general von Schleicher. En estas reuniones se establecerá el esquema original de la reconstrucción de la industria de armamentos soviética y el suministro consiguiente de armas de estas fábricas a Alemania. De esta manera, la Reichswher creará un holding (Gesellschaft zur Förderung gewerblicher Unternehmungen o G.E.F.U) con oficinas en Berlín y Moscú bajo la supervisión del general von Borries que supondrá una inversión inicial de capital de 75 millones de Reichmarks. A cambio de esta inversión, el ejercito alemán recibiría una parte de la producción de todas las fábricas. Aunque se efectuaron planes para el desarrollo y construcción de submarinos, esta línea de trabajo no paso de la fase de planificación. El G.E.F.U. financiará la construcción de una gran fábrica de aviones de la casa Junkers en Fili, localidad próxima a Moscú, así como varias fábricas de proyectiles administradas por la empresa Krupp en Leningrado, Schlüsselber y Tula y una fabrica de gas venenoso en Samara.


Hans von Seeckt
El coronel von Niedermayer nuevamente será enviado a Rusia, donde establecerá una oficina conocida como Zentrale Moskau, cuyo personal se componía de oficiales de Estado Mayor "retirados" y encargada del control de los aspectos militares relacionados con el acuerdo secreto, fundamentalmente, el entrenamiento de personal alemán en las escuelas de tanques de Tama (Kazan) y en la escuela de vuelo de Lípetsk (Tambov). Al mismo tiempo se dispusieron visitas de oficiales superiores a fin de establecer una relación fluida entre ambos ejércitos.  Durante estas visitas, los oficiales alemanes obtuvieron una visión de la grave falta de iniciativa y responsabilidad en los niveles mas bajos del mando, así como de la rigidez de la táctica y de las operaciones rusas. Entre 1927 y 1933, visitaran Rusia oficiales como Blomberg, Heye, Hammerrstein o Adam, Brauchitsch,Keitel, Hoth o Manstein, entre otros. Todo esto a la larga sería contraproducente, ya que muchos de estos oficiales llegaron a convencerse de que el ejército soviético nunca llegaría a ser un adversario a tener en cuenta. El objetivo final de Hans von Seeckt, Jefe del Alto Mando del ejercito alemán (Chef des Heeresleitung) no era otro que establecer una alianza militar mediante la cual fuese posible el restablecimiento de las fronteras orientales del Reich de 1914, mediante la destrucción de Polonia. Aunque realmente, ni la implantación de las industrias de armamento ni de las escuelas de formación se desarrollaron a la escala necesaria para que la Reichswher fuese capaz de sostener una guerra ofensiva en los años veinte.

Conferencia de Génova 10 de abril a 19 de mayo de 1922
A su paso por Berlín camino de la Conferencia de Génova la delegación soviética encabezada por Chicherín, intenta lograr un tratado bilateral con Alemania, cuyo borrador estaba ya preparado según las líneas de trabajo marcadas en los contactos secretos anteriores. Pero Walter von Rathenau, ministro alemán de Asuntos Exteriores no abandona su posición de acercamiento a occidente, demorando el acuerdo. Ya en Génova, donde se va a celebrar la conferencia (abril de 1922) , la delegación soviética vuelve hacia Alemania su mirada y en la madrugada del 16 de abril vuelve a proponer a Alemania la firma del acuerdo (en la forma del borrador ya existente). Esta vez las reticencias de Rathenau son superadas por la intervención personal del Canciller Wirth y a las cinco de la tarde se celebra la breve ceremonia de firma. El Tratado de Rapallo garantizaba la renuncia a toda posible reclamación y la reanudación de las relaciones diplomáticas y consulares entre Alemania y la Unión Soviética, con lo que la Republica de Weimar se convertían en el primer país occidental en reconocer oficialmente a la Unión Soviética.


Miembros de las delegaciones asistentes al tratado de Rapallo
Tras la elección de von Hindemburg como Presidente del Reich el 26 de abril de 1926 y la sustitución posterior del general  Seeckt por el general Wilhelm Heye al frente del Alto Mando de la Reichswher, continuará la cooperación con Rusia, demasiado importante para abandonarla. El número de oficiales alemanes que fue formado en Rusia fue reducido, estando los mejores resultados en la Escuela de instrucción de vuelo de Lípetsk, donde entre 1925 y 1933 se formaron unos 120 pilotos de combate y unos 100 observadores. Recibirán instrucción en Rusia oficiales de estado mayor como Sperrle, Jeschonnek y Student, todos ellos con puestos muy importantes posteriormente en la Luftwaffe. Por su parte, la escuela de carros de combate de Kazan y la de guerra química de Volsk no entrarán en funcionamiento hasta 1929; la primera sólo tenia un instructor y diez alumnos alemanes, sin embargo, los experimentos allí realizados con carros alemanes y británicos llevarán al desarrollo de los panzer III y IV, que mas adelante constituirán la espina dorsal de las divisiones panzer durante la Segunda Guerra Mundial.

Con la llegada de Hitler al poder, la cúpula del Ejército Rojo trató de mantener unas relaciones cordiales con la  Reichswehr. A pesar de que en 1934 Hitler ordenará el cierre de las bases alemanas en Rusia, dejando atrás importantes infraestructuras, los jefes del ejercito soviético esperaban poder seguir enviando a Alemania a sus oficiales para que se formasen.  Aunque en ambas partes había partidarios de continuar y profundizar en las relaciones bilaterales, el comercio entre ambos países experimentará un constante declive hasta su práctica desaparición en 1938. A mediados de los años 30 se produjeron intentos de traducir conversaciones comerciales en un acuerdo político más amplio, pero Stalin estaba mas centrado en la búsqueda de una seguridad colectiva y en aniquilar a sus enemigos internos - reales o ficticios- efectuando una intensa purga del Ejército Rojo en la que desaparecieron los principales defensores rusos de la cooperación germano-soviética. Entre tanto Hitler centraba toda su atención en la remilitarización de Renania y el rearme del ejercito alemán, utilizando un furibundo anticomunismo para tranquilizar a los vecinos occidentales del Reich.

Será el acuerdo de Múnich (30 de septiembre de 1938) quien lo cambie todo. En Marzo de 1939 Hitler recobraba el Memelland para Alemania volviendo el Alto Mando alemán la vista sobre Polonia, a pesar del pacto de no agresión por diez años firmado el 26 de enero de 1934  y de la descarada complicidad polaca en el reparto de Checoslovaquia. El nuevo objetivo de Hitler era acabar para siempre con el estado polaca y recobrar Danzing, Posen, la Alta Silesia y la Prusia Occidental. Ante la neutralidad, por no decir pasividad, de las potencias occidentales, la actitud hacia Alemania en el Kremlin también cambiará y así, el 3 de mayo de 1939 Stalin sustituirá a Maxim Litvinov, su Ministro de Asuntos Exteriores (judío), por Vyacheslav Molotov, Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo desde 1930 al que Stalin había encomendado la tarea de limpiar de judíos el comisariado. Dada la importancia de la cuestión racial para los alemanes, este cambio constituirá una señal de acercamiento, iniciando desde el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán contactos exploratorios con los rusos. Y como a la ocasión la pintan calva, el gobierno alemán se auto convenció de que los comunistas eran fundamentalmente nacionalistas rusos que defendías sus intereses como cualquier potencia que se precie. Y así, una serie de reuniones con objeto de aclarar las obligaciones de las factorías SKODA con Rusia - ahora alemanas tras la ocupación de Checoslovaquia - se transformaron en un intercambio mas amplio de relaciones económicas.

La inminente llegada en el verano de 1939 de una delegación militar anglo-francesa a Moscú dio prioridad al deseo de Hitler de llegar a un acuerdo con los Rusos; conviene no olvidar que en este momento ya se había decidido atacar a Polonia. Pronto las conversaciones evidenciaron que franceses y británicos carecían de una estrategia común para hacer frente a Alemania. Además, la pretensión soviética de paso franco a sus tropas por Polonia si esta era atacada por Alemania se estrelló contra de plano contra el muro polaco, que se negó en redondo (el ministro de Asuntos Exteriores polaco, Jozev Beck llegó asegurar que una vez el Ejercito Rojo estuviese en Polonia ya no se iría nunca como así sucedería). Para finales de Agosto, Alemania y la Unión Soviética habían ultimado los últimos detalles de su acuerdo económico, culminando este proceso el 19 de Agosto de 1939 con la firma del Acuerdo de Comercio Alemán-soviético. El 21 de Agosto, los soviéticos rompían unilateralmente las negociaciones tripartitas con Francia y Reino Unido tras recibir de Alemania garantías de que se firmarían los protocolos secretos del pacto de no agresión propuesto, cuyo principal fin era el reparto de Polonia y la entrada en la esfera de influencia soviética entre ambas potencias. Esa misma noche Stalin accedió a recibir al ministro Alemán de Asuntos Exteriores, von Ribbentrop, que llegaría a Moscú el 23 de Agosto.


Lituania entre 1939 y 1941. La Alemania nazi había solicitado el territorio al oeste del río Río Šešupė (área en rosa) en el Tratado germano-soviético de Límites y amistad, pero renunció a sus pretensiones para una indemnización de 7.5 millones
El acuerdo, firmado en la madrugada del 24 de agosto de 1939, adquirió el nombre de los dos ministros de Asuntos Exteriores firmantes: el alemán Joachim von Ribbentrop y el soviético Viacheslav Mólotov. En aquella reunión celebrada en el Kremlin participó un sonriente Iósif Stalin, que departió amistosamente con el emisario del Reich alemán. El pacto de no agresión, con una vigencia de 10 años, contaba con siete cláusulas públicas y cuatro secretas que se conocieron años más tarde. De puertas para afuera, Alemania y Rusia establecían en su artículo IV que «ninguna de las dos participarán en agrupaciones de potencias que de alguna forma estén dirigidas directa o indirectamente contra la otra parte». De puertas para adentro, Alemania y la URSS establecieron una serie de «áreas de influencia». Un reparto futuro de Europa Oriental que empezaría por Polonia, a la que invadieron solo unos días después.


Mapa con la división de Polonia. Segundo Pacto Molotov-Ribbentrop 28 de septiembre de 1939
Figuran las firmas de Stalin y Ribbentropp, sobre el mapa que establece las fronteras "definitivas" entre Alemania y la Unión Soviética

De acuerdo con dicho protocolo secreto Rumania, Polonia , Lituania, Letonia, Estonia y Finlandia se dividieron en esferas de influencia alemana y soviéticas. En el norte, Finlandia, Estonia y Letonia fueron asignados a la esfera soviética. Polonia debía ser dividida y se efectuaría un "reordenamiento político" : las áreas al este de los ríos Pisa, Narev, Vístula y San serán para la Unión Soviética, mientras que Alemania ocuparía el oeste. Lituania, junto a Prusia Oriental, entraría en la esfera de influencia alemana , aunque un segundo protocolo secreto acordó en septiembre de 1939 reasignar la mayoría de Lituania a la URSS. Otra cláusula del tratado era que Alemania no interferiría en las acciones de la Unión Soviética hacia Besarabia, entonces parte de Rumania.






El 24 de agosto el Pravda anunció en grandes titulares la firma del pacto, para perplejidad del mundo entero que atónito, que era desconocedor de que Alemania y la Unión soviética estuviesen tan siquiera negociando  y no daba crédito a semejante acuerdo. Aunque quizás la mayor conmoción se produjo en el movimiento comunista internacional, aturdido y desorientado. Ambos países se esforzarán por presentar de manera positiva antes sus respectivas opiniones públicas este cambio radical de actitud, que los enemigos a muerte pasasen de la noche a la mañana a aliados y camaradas. A partir de septiembre de 1939, la Internacional Comunista suspenderá todas sus acciones "antialemanas" y la propaganda antifascista por orden de Stalin. La guerra en Europa ahora era una cuestión entre "estados capitalistas" que se atacaban unos a otros con fines "imperialistas".

Brest 23/09/1939 desfile militar conjunto germano-soviético

General Heinz Guderian y Brigadier Semyon Krivoshein

Cuando una iniciativa de paz conjunta germano-soviética fue rechazada por Gran Bretaña y Francia el 28 de septiembre de 1939, la política exterior soviética se torno muy crítica con los aliados y más pro-alemana. El propio Stalin mantendrá a raya a los partidos comunistas de Inglaterra y Francia, que adoptaran una política contraria a la guerra contra Alemania dentro de sus propios países; el 1 de octubre de 1939 los comunistas franceses abogaron por escuchar las propuestas de paz de Alemania, y el líder comunista Maurice Thorez desertará del ejército francés el 4 de octubre, huyendo a Rusia; otros muchos comunistas también desertaran del ejército francés. Tras la derrota de Francia en el verano de 1941, la resistencia comunista contra la ocupación alemana brillará por su ausencia hasta el ataque contra la Unión soviética el 22 de junio de 1941.


El propio partido comunista alemán presentará actitudes similares. En Die Welt,  periódico comunista publicado en Estocolmo, el líder comunista exiliado Walter Ulbricht se opuso a los aliados vivamente: Gran Bretaña representaba "la fuerza más reaccionaria del mundo" argumentando: "El gobierno alemán se declaró listo para amistoso relaciones con la Unión Soviética, mientras que el bloque guerra Inglés-Francés desea una guerra contra la Unión Soviética socialista. El pueblo soviético y los trabajadores de Alemania tienen un interés en la prevención del plan de guerra Inglés.

 von Ribbentrop posa ante un sonriente Stalin mientras Molotov estampa
su firma en el Pacto de no agresión, Moscú, 23 de Agosto de 1939
Alemania y la Unión Soviética firmarán un nuevo pacto comercial cuatro veces mas grande que el que ambos países mantenían en vigor desde agosto de 1939, el 11 de febrero de 1940. El pacto comercial ayudó a Alemania a superar el bloqueo británico; en el primer año de vigencia, Alemania recibió un millón de toneladas de cereales, medio millón de toneladas de trigo, 900.000 toneladas de petróleo, 100.000 toneladas de algodón, 500.000 toneladas de fosfatos y una cantidad considerable de otras materias primas vitales, junto con un millón de toneladas de soja de Manchuria. Estos y otros suministros eran transportados a través de la Unión Soviética y los territorios ocupados polacos. Por su parte, los soviéticos habían de recibir un crucero, los planos del acorazado Bismarck, cañones navales pesados, otros aparejos navales y varios de los últimos aviones de guerra de Alemania, incluyendo el Me-109, Me-110 y el Ju-88. Los soviéticos también recibirían equipo eléctrico, locomotoras, turbinas, generadores, motores diesel, máquinas herramientas y explosivos, equipos de guerra química y otros artículos. Los soviéticos también  proporcionaron a Alemania una base de submarinos, la Base Nord,  cerca de Múrmansk, donde poder re-abastecer de combustible y realizar el  mantenimiento a sus sumergibles y como un punto de despliegue para las incursiones y ataques contra las rutas marítimas aliadas.  Además, los soviéticos proporcionan Alemania con acceso a la Ruta del Mar del  Norte para los buques de carga y corsarios (aunque sólo el buque corsario  Komet utiliza la ruta antes de la invasión alemana), lo que obligó a Gran Bretaña para proteger las rutas marítimas en el Atlántico y el Pacífico.

El 10 de enero de 1941 firmarán un nuevo acuerdo, por el que se resolverían varias cuestiones en curso, estableciendo unos "protocolos secretos adicionales" del Tratado germano-soviético de Límites y Amistad por los cuales se cedía la franja de Lituania a la Unión Soviética a cambio de 31,5 millones de Reichsmark. Asimismo, establecían formalmente la frontera entre Alemania y la Unión Soviética entre el río Igorka y el Mar Báltico.También se extendieron la regulación del acuerdo comercial hasta el 1 de agosto de 1942, aumentando las entregas por encima de los niveles anteriores de ese acuerdo. También se establecieron los derechos comerciales en los países bálticos y Besarabia  y el cálculo de la indemnización por los intereses de propiedad alemana en los países bálticos ahora bajo ocupación soviética y otras cuestiones como la migración a Alemania de alemanes étnicos y ciudadanos alemanes en los territorios bálticos y el traslado a la Unión Soviética de sus nacionales y de los llamados "rusos blancos"  que se encontraban en los territorios  ocupados por los alemanes.


En un esfuerzo para demostrar las intenciones pacíficas hacia Alemania, el 13 de abril de 1941, los soviéticos firmaron un pacto de neutralidad con Japón. A pesar de que Stalin tenía muy poca fe en el compromiso de Japón con la neutralidad, sintió que el pacto era importante para su política de simbolismo, para reforzar sus lazos con Alemania. Pero Hitler había ordenado a su ejército ya finales de 1940 la preparación para la guerra en el este, independientemente de las conversaciones de una posible entrada soviética como cuarta potencia del Eje. De esta forma, la colaboración entre ambas potencias se dio por terminada en la madrugada del 22 de junio de 1941, tras producirse finalmente el ataque Alemán contra la Unión Soviética. El envío de materias primas hacia Alemania se mantuvo hasta el mismo momento del ataque, lo que permitirá al Reich mantener sus existencias de grano y caucho hasta octubre de 1941.



Una vez terminada la guerra las cláusulas secretas fueron descubiertas por el ejército británico, que las puso en conocimiento de la opinión pública. Aun siendo una de las vencedoras del conflicto, la Unión Soviética negó durante décadas la existencia de dichas cláusulas. No fue hasta agosto de 1989 –cincuenta años después de la firma del acuerdo– cuando el gobierno soviético presidido por Gorbachov reconoció que esos artículos ocultos planificaban el «reparto» nazi-soviético de Europa Oriental.





El pacto de no agresión germano-soviético

Deseosos de fortalecer la causa de la paz entre Alemania y la URSS, y procediendo con las previsiones fundamentales del Acuerdo de Neutralidad firmado en Abril de 1926 entre Alemania y la URSS, han llegado al siguiente acuerdo:

– Artículo I: Ambas Altas Partes Contratantes se obligan a desistir de cualquier acto de violencia, cualquier acción agresiva, y cualquier ataque a la otra parte, ya sea individual o en conjunto con otras potencias.

– Artículo II: Si cualquiera de las partes fuera objeto de una acción beligerante por una tercera potencia, la otra Alta Parte Contratante de ninguna manera deberá dar apoyo a esa tercera potencia.

– Artículo III: Los Gobiernos de las dos Altas Partes Contratantes deberán mantener en el futuro contacto continuo, con el propósito de intercambiar información sobre problemas que afecten a los intereses comunes a ambas partes.

– Artículo IV: Ninguna de las dos Altas Partes contratantes deberán participar en agrupaciones de potencias, que de alguna forma estén dirigidas directa o indirectamente contra la otra parte.

– Artículo V: En caso de surgir algún conflicto entre las Altas Partes Contratantes sobre problemas de cualquier tipo, ambas partes deberán resolver las disputas o conflictos exclusivamente a través de intercambios amistosos de opinión o, si fuera necesario, por medio del establecimiento de comisiones de arbitraje.

– Artículo VI: El presente tratado concluirá en un período de diez años, con la previsión que, en cuanto alguna de las Altas Partes Contratantes no lo denuncie un año antes a la expiración de ese período, la validez del tratado será extendido por otros cinco años.

– Artículo VII: El presente tratado deberá ser ratificado dentro del más corto tiempo posible. Las ratificaciones serán intercambiadas en Berlín. El acuerdo entrará en vigor tan pronto como sea firmado.

Protocolo Secreto Adicional

1.– En el caso de un reacondicionamiento territorial y político en las áreas pertenecientes a los Estados Bálticos (Finlandia, Estonia, Latvia Lituania), la frontera norte de Lituania representarán los límites de la esfera de influencia de Alemania y de la URSS. En relación con esto, el interés de Lituania en el área del Vilna es reconocida por cada parte.

2.– En el caso de un reacondicionamiento territorial y político en las áreas pertenecientes al Estado Polaco, las esferas de influencia de Alemania y la URSS, serán limitadas por la línea de los ríos Narew, Vístula y San.

La cuestión de que si ambas partes ven como conveniente el mantenimiento de un Estado polaco y cómo ese Estado deberá limitar de alguna forma, esa limitación puede solamente ser determinada en el curso de los próximos desenvolvimientos políticos.
En cualquier caso, ambos Gobiernos resolverán esa cuestión por medio de un acuerdo amistoso.

3.– En relación con el Sureste Europeo, la parte Soviética llama la atención sobre su interés en Besarabia. La parte alemana declara su completo desinterés político en esas áreas.

4.– Este protocolo deberá ser tratado por ambas partes en estricto secreto.





También pueden interesarte:


















viernes, 8 de enero de 2016

La captura del Gran Convoy inglés: batalla del cabo de Santa Maria







Madrugada del 9 de agosto de 1780; Don Luis de Córdova y Córdova, comandante en jefe de la flota combinada hispano-francesa se encontraba en cubierta del navío de línea Santísima Trinidad, el mayor buque de guerra construido por entonces (único de cuatro puentes) a unas 60 leguas del cabo de San Vicente. España y el Reino Unido llevan ya un año en guerra tras el apoyo español a las colonias rebeldes de Norte América, alzadas en armas contra su metrópoli. Poco después de la medianoche pudo ver cómo una lejana fragata de la flota, adelantada a barlovento para rastrear la zona, lanzaba una señal mediante el disparo de sus cañones. Sin embargo, dada la gran distancia que los separaba, no pudo contar el número de disparos con el que indicaba el de velas enemigas avistadas.

Navío Santisima Trinidad
El 29 de julio de 1780 partía del puerto de Portsmouth un convoy inglés compuesto por 55 mercantes armados, escoltado por la flota del canal de la Mancha, que debería dividirse en dos en algún punto del Atlántico: una parte se dirigiría a la India para apoyar la guerra colonial que los británicos mantenían allí y la otra a Norteamérica para reforzar y reabastecer a las tropas que combatían a los rebeldes de las trece colonias. A la altura aproximada de Galicia, la escolta abandona al convoy para regresar inmediatamente al Canal de la Mancha, ya que los ingleses temían una invasión de las islas. Y es que la escuadra combinada bajo el mando del almirante Louis Guillouet, conde de Orvilliers, y del comandante de escuadra española D. Luis de Córdova, había estado sembrando el pánico en las mismísimas costas inglesas al poner en fuga a la flota del canal, capturando al navío de línea HMS Ardent. Sin embargo no se llegó a desembarcar en Inglaterra debido a las dudas de los franceses y a una epidemia que se declaró en la escuadra. Sin embargo la población inglesa quedó muy impresionada y presionaría para que su armada defendiese de forma más efectiva sus costas, lo cual tendría consecuencias inesperadas. Así pues los mercantes debían pues navegar solos y alejados de las costas españolas y de las rutas comerciales habituales para evitar encuentros fortuitos con navíos españoles o franceses, y contarían tan solo con el apoyo de un navío de línea y dos fragatas como escolta.

España contaba por entonces con un excelente servicio de información en las islas británicas y los agentes de inteligencia españoles destacados en Londres consiguieron averiguar la fecha de salida del convoy y la posible ruta que iba a seguir antes de dividirse, enviando inmediatamente la información al Secretario de Estado, Conde de Floridablanca.

En aquellos momentos, Luis de Córdova, que había sido nombrado en febrero Director General de la Armada española, se encontraba patrullando el estrecho de Gibraltar al mando de una flota de veintisiete navíos de línea y varias fragatas, a la que se había sumado una escuadra francesa de nueve navíos y una fragata. Córdoba ejercía el mando supremo de la flota combinada a pesar de las quejas de los franceses, que dudaban de su capacidad por haber cumplido el almirante español los 73 años. Pero Floridablanca no dudaba en absoluto de la valía del viejo militar y ya en una carta fechada en noviembre de 1779 y dirigida al conde de Aranda afirmaba que «el viejo ha resultado más alentado y sufrido que los señoritos de Brest». Tan pronto como Córdova recibió la información obtenida por los espías españoles, comenzó a organizar la localización y captura del convoy británico. La escuadra combinada hispano-francesa abandonó las aguas del estrecho y se adentró en el Atlántico guiándose por las suposiciones hechas a partir de la fecha de salida, las características del convoy británico y la ruta más probable suministrada por los agentes españoles. Se enviaron varias fragatas de exploración que batieron una amplia zona del océano.

"Caza General" obra de Carlos Parilla Penagos
fuente:http://carlosparrillapenagos.es/pintura-naval/
Y así, tras una tensa espera y siguiendo la ordenanza, la fragata repitió la señal; desde el “Santísima Trinidad” pudieron contarse los disparos. Era el convoy. En ese momento Luis de Córdova ordena a la flota virar y tras calcular el rumbo para lograr que se llegase a un punto en el que, al amanecer, se encontraría con el convoy, ordenó dejar un farol en lo alto del trinquete del “Santísima Trinidad” que confundiría a los ingleses hasta el punto de dirigirlos directamente a una trampa. Eran las 4:15 de la madrugada cuando comienzan a avistarse velas en el horizonte, todas encaminadas a la luz del farol que creían una señal de su propio comandante. Pero los ingleses descubrirán tarde su error, virando todas las naves en desbandada, momento en el cual la flota española comienza a cañonear de manera selectiva a los aterrados británicos para que se detengan, ordenando una caza general para capturar y marinar (dotar a un buque de tripulación suficiente para gobernarlo) las presas inmediatamente.

A las 5 de la mañana se habían capturado ya 26 buques con 10 navíos, pero la caza continuará durante todo el día y al anochecer son 41 las naves inglesas apresadas. Solo se escapa un pequeño bergantín y seis o siete pequeñas embarcaciones de las que solo se podrá capturar a una más tarde, con lo que finaliza el día 10 de agosto de 1780 con 51 naves inglesas en poder español. A los buques huidos hay que añadir la escolta británica, un navío, de 74 cañones y dos fragatas que pusieron pies en polvorosa inmediatamente, sin hacer ni el mas mínimo amago de protección del convoy. Los ingleses no llegaron a montar sus armas impresionados por la rápida maniobra española; John Montray, almirante al mando, no dio la talla en ningún momento y abandonó literalmente a la totalidad del convoy a su suerte. Su indigna e improcedente conducta le condujo ante un tribunal militar que le juzgó con severidad.




fuente: http://www.todoababor.es/datos_docum/presas_1780.htm

Luis de Córdova y Córdova
Luis de Córdova se percatará inmediatamente del inmenso valor estratégico del material militar apresado por lo que ordena a Vicente Doz que escolte los buques capturados a Cádiz, en cuyo puerto fondean el 20 de agosto: 51 buques atestados de pólvora en gran cantidad (unos 3000 barriles) y armas (80.000 mosquetes), uniformes y vituallas para miles de soldados, suficiente para equipar 12 regimientos completos. Portaban también lingotes de oro por valor de un millón de libras esterlinas (el valor de tantas naves no pasaba de 600.000 libras). 36 fragatas, 10 bergantines, 6 paquebotes; sumaba 294 cañones; 1.350 hombres de las dotaciones de los buques, 1.357 oficiales y soldados de regimientos británicos que pasaban a ultramar como refuerzos y unos 286 pasajeros, sumando un total de 2.943 prisioneros.

Varios buques británicos pasaron a prestar servicio como fragatas en la Real Armada tras algunas remodelaciones. Así el Helbrech de 30 cañones pasó a ser la Santa Balbina de 34 cañones; el Royal George de 28 pasó a ser la Real Jorge de 30; el Monstraut de 28 a ser Santa Bibiana de 34, y los Geoffrey de 28 y Gaton del mismo porte en Santa Paula de 34 y Colón de 30 cañones.

La captura del Gran Convoy de 1780 supondrá el mayor desastre logístico de la historia naval británica. El desastre de la captura no sólo hizo caer la bolsa de Londres, sino que o un duro golpe a las tropas inglesas que combatía en las trece colonias en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.